Quiero asentar las bases de lo que pretende ser este blog, desvirgándolo con un intento por definir el amor (tarea quizás interminable) o, al menos, resumir las definiciones, análisis y conclusiones más influyentes que la experiencia, la poesía, la filosofía y la ciencia han alcanzado (seguramente, ‘cansados’ de seguir profundizando en el tema…)
Voy a centrarme, sin desmedro de dificultad, en el amor de pareja (donde cabe el amor sexual, el amor romántico…), dejando a un lado el concepto general, de donde cuelgan acepciones tales como el amor entre familiares, hacia los amigos, hacia los animales (acabo de ver esa maliciosa sonrisa en tu cara, lector…), hacia las cosas (otra vez esa sonrisa? Eres un depravado…:D), etc.
Me gusta acometer (un recurso que, lo admito, llevo usando desde mis primeros años de universidad) estas tareas, estampando al comienzo del análisis de todo problema aparentemente imposible, precisamente la solución (definición en este caso) que mentes más sesudas, disciplinadas y ordenadas que la que suscribe han ‘encontrado’ alegremente antes que yo. Nada mejor en este caso que la escueta y precisa definición que nos aporta el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua:
“Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”.Con perdón de los académicos, debo decir que no se han ‘mojado’ demasiado y, dado que yo he decidido meterme hasta el cuello, y que no puedo evitar mi naturaleza tecnócrata, voy a abordar el tema que nos ocupa partiendo de lo que sabemos a nivel científico sobre esa ‘Crazy Little Thing Called Love’.
Así, desde una perspectiva biológica, lo que a menudo denominamos amor, es un medio para la supervivencia de la especie. Si hacemos caso de la definición clásica de VIDA: se considera vivo todo aquello que realiza funciones de “nutrición, relación y reproducción” (para los puristas, hoy día se han añadido “adaptación” y “desarrollo”, grosso modo…, pues este concepto es otro ‘berengenal’ en el que no quiero meterme por ahora, que puede definirse desde muy diferentes prismas: fisiológico, metabólico, bioquímico, genético y termodinámico ), el llamado amor tendría su origen en la necesidad de reproducción de cara a dar continuidad a la especie… “la vida se abre camino”
Sin embargo, la etología y biología general ha demostrado que multitud de especies animales, además del ser humano, mantienen relaciones sexuales y determinadas ‘prácticas amatorias’ por el mero placer de hacerlo, llegando a realizar incluso práctica homosexuales… lo cual dista diametralmente de un fin puramente reproductor.
Está claro, por tanto, que el amor no es tan sólo una mera invención humana…